Las relaciones son fáciles de conseguir… sobre el papel. Solo hace falta una comunicación clara, respeto mutuo y confianza ilimitada, ¿verdad? Pero la vida real rara vez funciona así. Las relaciones se complican. Las emociones se vuelven confusas. La gente sale herida. Y, de alguna manera, las personas a las que más queremos se convierten en las que más nos pueden hacer daño.
En nuestra serie «Es complicado» mantenemos conversaciones sinceras sobre las relaciones. Porque, aunque hemos sido creados para tener una relación con Dios y con los demás, el pecado, el orgullo, el miedo y el dolor tienden a distorsionar lo que Dios concibió como fuente de vida. Acompáñanos mientras descubrimos verdades y hábitos que nos ayudan a convertirnos en personas sanas capaces de construir relaciones sanas, independientemente de nuestras circunstancias.