En la Biblia hay una historia sobre un hombre pobre que no podía caminar. Un día estaba sentado en el suelo, a las puertas del templo, cuando pasó por allí Pedro, un discípulo de Jesús. El hombre le pidió dinero a Pedro. Pero lo que Pedro le dio fue aún mejor. Lo miró y le dijo: «¡En el nombre de Jesucristo, levántate y anda!». Al instante, el hombre quedó sanado. Se puso en pie y empezó a saltar de alegría mientras alababa a Dios por el increíble milagro que había obrado a través de Pedro.
Este estudio está tomado del libro de los Hechos 3:1-26
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