«Llevaba una doble vida. Crecí en la iglesia creyendo que sabía cómo llevar una vida cristiana, pero no fue hasta hace seis años cuando entregué mi vida a Dios de verdad. En aquel momento, estaba en una relación tóxica y me sentía incompleta, como si hubiera fracasado en la vida. Clamé a Dios diciendo: “Por favor, cambia mi vida. No puedo hacerlo por mí misma. Ya no puedo seguir viviendo así. Necesito que Tú cambies mi vida». Y Él lo hizo. Por supuesto, no fue tal y como yo quería. En el transcurso de las dos semanas siguientes, mi novio y yo rompimos, y el Señor se ganó mi corazón y me perdonó. Ahora, tras conocer a un hombre maravilloso aquí en Gateway, llevo tres años casada y tengo un hijo de un año. ¿Y ese exnovio? Pude ser testigo de cómo el Señor también le dio un giro a su vida. Se acercó a Jesús y conoció a una mujer piadosa. Su familia es muy amiga de la mía, así que asistí a su boda con mi marido, lo cual puede sonar raro, pero en realidad fue un momento de redención para los dos. Dios no solo nos perdonó nuestros pecados y nos sanó, sino que nos dio unos cónyuges y unas familias maravillosas. Hizo que nuestras vidas fueran completas, y estoy muy agradecida».