Cómo llegar a personas que no son como tú con el amor de Jesús
Cómo llegar a personas que no son como tú con el amor de Jesús

Cómo llegar a personas que no son como tú con el amor de Jesús

«El Señor no ve las cosas como tú las ves. Los hombres juzgan por las apariencias, pero el Señor mira el corazón». –1 Samuel 16:7

 

Sin enemigos de carne y hueso

¿Qué haces cuando intentas no rodearte de creyentes que piensan como tú? 

Todos hemos oído lo importante que es rodearse de personas que te animen, te desafíen y te fortalezcan en tu fe, ¡y esto es muy importante! Pero nos encontramos ante un problema cuando solo nos rodeamos de este tipo de personas. ¿Cómo vamos a poder presentar a alguien la gracia salvadora de Jesús si todos los que nos rodean ya lo conocen? 

Hace un tiempo, el pastor y predicador Joakim Lundqvist decidió dar rienda suelta a su creatividad para conocer a personas que quizá no conocieran a Jesús: cada vez que necesita cortarse el pelo, acude a un peluquero nuevo. Es una decisión arriesgada —la mayoría de nosotros nos aferramos a nuestro peluquero cuando encontramos uno bueno—, pero él decidió que una buena conversación sobre Jesús bien vale un corte de pelo más o menos decente de vez en cuando. Al fin y al cabo, el pelo vuelve a crecer.

Hace poco fue a otra peluquería nueva del pueblo: una chica de unos veinticinco años completamente cubierta de tatuajes. Decidió entablar conversación.

—Bueno —dijo—, ¿dónde se puede ir por aquí para hacerse un tatuaje que valga la pena? 

Habló durante quince minutos sobre los tatuajes antes de llevarse la mano al pecho, haciendo un gesto hacia un tatuaje que apenas se vislumbraba bajo la camiseta. «Pero me voy a quitar el que tengo aquí», dijo. «O simplemente lo cubriré con una gran pincelada negra». 

—¿Qué es ese tatuaje? —preguntó Joakim. 

«Es la cara del diablo», respondió ella. «Me lo hice cuando tenía 18 años, pero ya no me gusta eso». 


¿Amor o juicio?

Susurró una plegaria en silencio. «¿Te importaría que te preguntara por qué te gustaba eso cuando tenías 18 años?». 

Las lágrimas comenzaron a brotar mientras contaba su historia de haber crecido rodeada de cristianos que se apresuraban cien veces más a juzgar y señalar con el dedo que a escuchar y amar. Eso la dejó desconsolada, triste y enfadada. En medio de su dolor, decidió expresar su repulsa hacia ellos, por lo que se tatuó el rostro de su principal enemigo en el pecho.

Cuando se dio cuenta de que el hombre sentado en la silla de peluquería era un pastor, se quedó en silencio. Joakim rompió el silencio de una forma que la sorprendió. Le pidió perdón en nombre de todos los cristianos, por todos aquellos momentos en los que no habían vivido según lo que predicaban ni habían amado como amaba Jesús. La conversación se reanudó, pero esta vez fue más profunda… y más quebrada. 

Joakim empezó a hablarle de Aquel que no necesita ocultar nuestro trauma con tinta, sino que, por el contrario, lo borra y hace nuevas todas las cosas. La invitó a la Iglesia Gateway, porque allí encontraría a personas quebrantadas como ella que necesitaban el toque sanador de Dios. 


Una invitación

Cuando la cita estaba a punto de terminar, ella le dijo que iría a la iglesia ese fin de semana. 

Pero después, a Joakim se le ocurrió una idea: «Qué fácil habría sido para mí ser como todos esos cristianos que ella había conocido y juzgar a mi peluquera tatuada por su apariencia,especialmente el tatuaje del diablo? Y si lo hubiera hecho, nuestra conversación nunca se habría producido.

No hay enemigos, solo personas que necesitan a Jesús. Ojalá nunca lo olvidemos.


¿Qué significa esto para mí?

La Biblia nos recuerda a menudo lo importante que es rodearnos de personas que se estimulan mutuamente (Proverbios 27:17), ¡pero también encontramos instrucciones directas de ir por todo el mundo y predicar la buena nueva del Evangelio (Marcos 16:15)! Tómate un momento para evaluar con sinceridad a las personas que hay en tu vida: ¿se te ocurre alguien que no conozca el amor de Jesús, capaz de transformar vidas? Si es así, ¡procura acercarte a ellos esta semana y mostrarles amor en acción! Si no es así, entonces reflexiona en oración sobre cómo podría ser para ti «ir por todo el mundo» para conocer a alguien nuevo y compartir el amor de Jesús. Quizás sea hora de buscar un nuevo peluquero. 

Este artículo forma parte de la Let’s Go Devocional, que se centra en cumplir la Gran Comisión de Jesús. Sigue el devocional aquí.