Greg y Sarah deseaban tener hijos, concretamente gemelos, y creían que Dios proveería para su familia. Mientras atravesaban la espera, la infertilidad y, finalmente, el proceso de adopción, mantuvieron la mente y el corazón abiertos. Y vieron cómo Dios realizaba milagro tras milagro, respondiendo a sus oraciones y, finalmente, dándoles un hogar para siempre. Vea esta breve historia en YouTube.