«Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada en lo alto de una colina no puede ocultarse. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un recipiente, sino que se coloca en un candelero, y así ilumina a todos los que están en la casa. De la misma manera, que brille vuestra luz ante los demás, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos». –Mateo 5:14–16
Una Iglesia que nunca duerme
Cuando Matthew Barnett tenía 16 años, estaba sentado en el capó de su coche y Dios le concedió una visión: la de ir algún día al centro de Los Ángeles y fundar una iglesia que estuviera abierta las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año; una iglesia que nunca durmiera. Pensó que probablemente eso no sucedería hasta que tuviera al menos 40 años. No podía imaginar lo rápido que actuaría Dios.
Un sueño hecho realidad
Cuatro años más tarde, su padre, que era pastor, se dirigió a él y le preguntó si le interesaría ir a Los Ángeles durante un año para pastorear una pequeña iglesia en un barrio marginal. Su padre había intentado preguntárselo a otros diez pastores, pero todos habían rechazado la oportunidad. No era una situación ideal —la iglesia solo contaba con dieciocho feligreses y se reunía en un edificio diminuto situado en un lugar apartado—, pero Matthew aceptó el puesto con entusiasmo.
Habiendo crecido en Phoenix, el primer contacto de Matthew con los barrios marginales de Los Ángeles supuso un auténtico choque cultural. Pero, al empezar a fijarse bien a su alrededor, la gente le cautivó de inmediato. Vio a niños que no tenían nada ni a nadie: ni padres, ni mentores, ni esperanza. Sintió que Dios le hablaba en ese momento, diciéndole: «Si llegas a las personas que nadie quiere, entonces yo te enviaré a las personas que todo el mundo quiere.»
Los Ángeles en transformación
Con todas las bandas, la violencia y la desolación que les rodeaban, Matthew y su padre decidieron ponerse manos a la obra para ayudar a la gente a reconstruir sus vidas. Empezaron simplemente repartiendo comida y ropa. Después compraron 16 casas antiguas en el barrio y las convirtieron en centros de rehabilitación. En menos de un año, llegaban a casi 500 personas cada semana. Y en cuatro años, el impacto fue tan profundo que la prostitución y la violencia de las bandas en el centro de Los Ángeles se redujeron un 73 %, los homicidios bajaron un 28 % y los casos de violación disminuyeron un 53 %. Y el impacto no se detuvo ahí.
Lo que comenzó como un sueño inspirado por Dios en el corazón de un joven de 16 años se ha convertido en una realidad verdaderamente milagrosa: el Dream Center. Y cuando Matthew cumplió 40 años, el Dream Center se había convertido en una red de ámbito nacional que llegaba a miles de personas que sufrían y les ofrecía esperanza las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 365 días del año. Es una iglesia que nunca duerme.
Sé la Iglesia
Como Iglesia, estamos llamados a ser las manos y los pies de Cristo en el mundo. Él vive en nosotros y anhela actuar a través de nosotros, independientemente de la edad que tengamos o de lo preparados que nos sintamos. Y la mejor manera de demostrar su presencia en un mundo quebrantado es a través de nuestras obras más que a través de nuestras palabras. Jesús dijo que el mundo nos reconocería por el amor que nos tenemos los unos a los otros. Debemos tomar la decisión de colaborar con Jesús para atraer a las personas hacia su corazón, yendo fuera nuestros templos, viviendo Su amor y siendo una Iglesia que brille en la noche, una Iglesia que nunca duerme.
¿Qué significa esto para mí?
¿A dónde te invita Dios a mostrar su amor en acción? Quizás sea en lugares que se alejan de lo que te resulta familiar, espacios en los que nunca habías pensado antes. Su amor nos llama a menudo a salir de nuestra zona de confort y atender las necesidades de quienes sufren. Tómate un momento y pregúntale al Espíritu Santo: «¿Cómo puedo ser tus manos y tus pies esta semana?». Luego, comprométete a seguirle adonde te guíe, ¡porque tu obediencia puede tener un impacto eterno!
Este artículo forma parte de la serie Let’s Go , que se centra en cumplir la Gran Comisión de Jesús. Sigue el devocional aquí.