Jesús respondió: «Pero aún más bienaventurados son todos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica». –Lucas 11:28 (NLT)
Solo di «sí»
Al haber crecido en iglesias y colegios religiosos con expectativas muy estrictas, Amy estaba deseando terminar el instituto y liberarse de todas las normas y de la vergüenza constante que sentía cada vez que metía la pata. En cuanto se graduó, empezó a vivir a su manera y acabó soltera y embarazada a los 19 años. Asustada y sin nadie a quien acudir, Amy se sentía sola y confundida, tanto que llegó a plantearse abortar, aunque sabía que no era la decisión correcta.
Amy acudió a una clínica de abortos, y la ecografista le dijo que, dado que estaba embarazada de casi siete semanas, sus opciones eran tener al bebé, darlo en adopción o abortar. Sin saber qué hacer, Amy se fue a casa, todavía asustada y sola. Entonces, de repente, sonó su teléfono. Era Sacha, una vieja amiga del instituto que había pasado por un embarazo durante su último curso. Amy le contó a Sacha su situación y las decisiones con las que estaba luchando. Animándola y reconfortándola, Sacha se quedó al teléfono hasta asegurarse de que Amy supiera que este embarazo no era el final. Sacha le dijo a Amy que solo era el comienzo; Dios sería fiel para hacer que todo saliera bien, y su bebé iba a ser una bendición tremenda.
Un regalo de Dios
Amy decidió quedarse con su bebé y, poco después, se casó con el amor de su vida. Dio a luz a un niño y decidió llamarlo Jess, que significa «regalo de Dios».
En 2008, durante una conferencia para mujeres celebrada en la iglesia Gateway, Amy escuchó a Christine Caine hablar sobre la importancia de buscar a Dios para descubrir el propósito que Él tiene para nuestra vida. La última mañana de la conferencia, Dios le dio una visión a Amy: vio destellos de su día en la clínica de abortos, lleno de tristeza y soledad, pero luego la visión cambió a su vida plena y feliz con sus hermosos hijos y su marido. Terminó con ella ayudando a otra mujer soltera y embarazada y organizándole un baby shower. Después, Amy habló con su amiga Salina, que había estado con ella en la conferencia, y descubrió que ella también también recibido una palabra durante la conferencia sobre ayudar a «mamás y bebés».
El comienzo de «Embrace Grace»
Seis meses después, tras varias reuniones y un poco de formación, Amy y Salina pusieron en marcha un proyecto de apoyo para mujeres solteras embarazadas llamado «Embrace Grace». Este grupo ayuda a las jóvenes animándolas y enseñándoles cómo la gracia de Dios las cubre todo; ellas simplemente tienen que recibir Su regalo. Desde que el grupo comenzó, han sido testigos de muchos milagros y vidas transformadas. Y todo comenzó porque Sacha, una amiga de Amy, fue sensible a la guía del Espíritu Santo para coger el teléfono y hacer una simple llamada.
Sacha y Amy estaban ambas donde Dios quería que estuvieran… en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Y lo que es más importante, estaban dispuestas a escuchar, creer y obedecer al Espíritu Santo. Gracias a que Sacha estuvo dispuesta a obedecer la inspiración del Espíritu Santo de llamar a su amiga, no solo se transformó la vida de Amy, sino que, en última instancia, también la de su familia. Y gracias a la obediencia de Amy a la inspiración del Espíritu Santo, las vidas de todas las jóvenes que han acudido y acudirán al grupo de apoyo «Embrace Grace» han sido transformadas por la gracia, la aceptación y el amor de Dios.
¿Estás, al igual que Sacha y Amy, atento a la voz del Espíritu Santo y receptivo a su guía? Pídele hoy al Espíritu Santo que te muestre formas concretas de acercarte a alguien de tu entorno y mostrarle su amor.
¿Qué significa esto para mí?
Detente un momento y mira a tu alrededor: estás exactamente donde Dios te ha puesto, en este momento, con un propósito. Ahora mismo, tienes la oportunidad de reflejar el amor de Jesús a alguien que lo necesita. ¿Cómo podría ser eso en tu caso? Quizás sea ofrecer una comida a una persona necesitada, acercarte a un amigo que Dios ha puesto en tu corazón o, por fin, invitar a tu vecino a la iglesia. Sea lo que sea lo que el Señor te esté impulsando a hacer (aunque parezca algo pequeño), sé obediente a su voz hoy. ¡Nunca sabes lo que Dios tiene planeado al otro lado de tu obediencia!
Este artículo forma parte de la serie Let’s Go , que se centra en cumplir la Gran Comisión de Jesús. Sigue el devocional aquí.